Guía de decisión Personal
• ¿Ha llegado usted al punto de su vida en que sabe con certeza que tiene vida
eterna y que irá al cielo cuando muera?
• Suponga que está de pie ante Dios ahora mismo y que Él le pregunta, “¿Por qué
debo dejarte entrar en mi cielo?” ¿Qué respondería usted?
Dios nos ama y tiene un propósito para nuestras vidas. La Biblia lo dice de esta
manera: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para
que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3.16).
El propósito de Dios es que tengamos vida eterna.
• Dios da la vida eterna como un regalo (Romanos 6.23).
• Podemos vivir una vida llena y con significado ahora (Juan 10.10).
• Pasaremos la eternidad con Jesús en el cielo (Juan 14.3).
Al buscar un significado para la vida descubrimos que nuestra naturaleza pecaminosa evita que cumplamos el propósito de Dios para nuestras vidas.
• Todos somos pecadores por naturaleza y por elección, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Rm. 3.23).
• No podemos salvarnos a nosotros mismos, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2.8-9).
• Merecemos la muerte y el infierno, “Porque la paga del pecado es muerte, mas la
dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rm. 6.23).
Dios es santo y justo y debe castigar el pecado. Pero Él nos ama y provee perdón para nuestros pecados. Jesús dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14.6).
• Jesús es Dios y se hizo hombre (Juan 1.1,14).
• Jesús murió por nosotros en la cruz (1 Pedro 3.18).
• Jesús fue resucitado de entre los muertos y está vivo hoy (Romanos 4.25; 6.9-10).
• Dios, a través de Su Espíritu Santo, nos llamó a Sí mismo (Jn. 6.44).
La única forma en que Cristo puede afectar nuestras vidas es cuando lo recibimos, la Biblia dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1.12).
• Debemos arrepentirnos de nuestro pecado, “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hch. 3.19).
1. Arrepentimiento no es sólo sentir pesar por nuestro pecado (Hch. 26.20).
2. Arrepentimiento es darle la espalda al pecado y volvernos a Dios por medio de
Cristo.
• Debemos depositar nuestra fe en Jesucristo, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2.8).
1. La fe no es sólo creer en realidades acerca de Cristo (Stg. 2.19).
2. La fe es confiar en Jesucristo (Romanos 10.11).
• Debemos rendirnos a Cristo como nuestro Señor, “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10.9-10)
1. El rendirnos a Cristo como Señor no es solamente decir que entregamos nuestras
vidas a Cristo (Mateo 7.21).
2. Rendirnos a Cristo como Señor es darle a Jesús el control de nuestras vidas.
Darle el control a Cristo es algo que cada persona debe hacer por sí misma. Ninguna otra persona puede hacer esta decisión por usted. Jesús dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3.20).
• ¿Tiene sentido para usted lo que hemos expuesto aquí?
• ¿Hay alguna razón por la que no desearía recibir el regalo eterno de Dios que es la
vida eterna?
• ¿Está dispuesto a darle la espalda a su pecado, depositar su fe en Cristo y darle a
Él el control de su vida en este mismo momento?
Si desea recibir a Jesucristo en su vida ahora, puede invitarlo con una oración. Puede usar la oración que aparece a continuación o hacer una oración similar con sus propias palabras:
“Amado Jesús, yo creo que Tú eres el Hijo de Dios y que moriste para perdonarme mis pecados. Yo sé que he pecado, y te pido que me perdones. Dejo atrás mis pecados y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias porque me has salvado. Quiero vivir para Ti el resto de mi vida. Amén.”
Si usted ha hecho esta oración de corazón y quiere conocer más acerca de Jesucristo, haga click aquí para comunicarse con nosotros o asistir a una iglesia local.

